lunes, 30 de noviembre de 2020

Cómo fue el año 1000 y por qué es más parecido a nuestra época de lo que imaginábamos

 

Descubrimientos arqueológicos recientes y pruebas a artefactos antiguos con tecnologías de punta posibilitan una nueva visión del pasado (Moneda de plata vikinga con la imagen de un barco drakkar, acuñado en Hedeby, Dinamarca).

La globalización es un fenómeno que define y desafía al mundo moderno. Y la tecnología nos está permitiendo descubrir que las raíces de esta conexión global se remontan mucho más allá de lo que imaginábamos.

No existe una visión historiográfica única de cuándo comenzó la globalización, sino más bien dos paradigmas dominantes: uno ubica el inicio de la globalización a fines de la década de 1970, el otro mucho antes, alrededor de 1500.

Los años 70 fueron testigo del florecimiento total de la globalización, especialmente en términos de tercerización de fabricación y la facilidad de viaje. Y a comienzos del siglo XVI, Cristóbal Colón y Vasco Da Gama (y, un poco más tarde, Fernando Magallanes) conectaron el mundo de una manera que no había ocurrido antes.

Sin embargo, fueron los eventos de hace cinco siglos los que hicieron posibles los cambios de 1500, eventos que con demasiada frecuencia se descuidan en las narrativas eurocéntricas.

Si enfocas tu mirada solo en el Atlántico medio, entonces, por supuesto, 1492 parece marcar el comienzo del contacto de Europa con otras partes del mundo. Pero una visión global revela que tales contactos comenzaron mucho antes, de hecho, alrededor del año 1000.

Distinto pero parecido

El mundo de hace un milenio era, por supuesto, muy diferente al nuestro.

El transporte implicaba caminar, ir montado en un animal, navegar o remar. La comunicación era lenta.

Pero, aunque no había fábricas que produjeran productos con máquinas motorizadas, la fabricación en masa era mucho más frecuente de lo que podríamos imaginar posible.

En China, el principal fabricante mundial en ese momento, podían producir varios miles de vasijas de cerámica en una sola cocción en hornos alimentados con madera o, a veces, carbón o coque.

Con una población total de 100 millones, o el 40% de la población mundial, China tenía una vasta fuerza laboral.

Piedra rúnica con relieve policromado que representa una máscara de una divinidad que hace muecas, Aarhus, Jutlandia, Dinamarca. Civilización vikinga, siglos X-XI.
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Era un mundo distinto, con divinidades como Aarhus, que hacía muecas... pero quizás no era tan diferente.

Ese mundo no era capitalista en el sentido que entendemos hoy.

En ese entonces, los comerciantes, que fabricaban y vendían cosas, se encontraban entre los grupos más ricos de la sociedad, y todavía no existía un mercado de valores.

Además, mientras que después de 1500 el poder se concentró en Europa, que comenzaba a explorar y explotar otras regiones, en 1000 había múltiples centros de poder alrededor del planeta.

Antes del auge del poder económico y político europeo, que comenzó con la era de las Cruzadas, alrededor de 1100, el continente estaba muy por detrás del mundo islámico y China en términos de conocimiento, influencia y comercio.

Los pueblos de diferentes regiones estaban mucho más equilibrados en su tecnología y riqueza, por lo que en ese sentido se parecía mucho más a nuestro mundo de hoy que al mundo de cinco siglos después.

Por supuesto, los seres humanos son todos similares. Los de entonces eran como nosotros hoy.

Moviéndose

Alrededor del año 1000, la gente estaba en movimiento. ¿Pero por qué?

Cuando la población mundial alcanzó los 250 millones, alrededor del siglo X, el mundo alcanzó un punto de inflexión que llevó a las personas a abandonar sus regiones de origen e ir a nuevos lugares.

Los desarrollos en la agricultura jugaron un papel importante, alimentando el crecimiento de la población y liberando a una parte de ella de tener que trabajar la tierra.

Sin embargo, no hubo avances tecnológicos que desataran esta era de exploración.

Dibujo de barco vikingo del siglo X
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Los barcos eran impulsados por la fuerza bruta y el viento.

Los vikingos cruzaron el Atlántico en veleros con remos y no hay evidencia de que tuvieran el beneficio de ningún instrumento de navegación: tendrían que haberse guiado por las estrellas y usado las mareas para trazar su curso, y se dieron cuenta de que la presencia de aves indica proximidad a la tierra.

Lo mismo habría sido cierto para los antepasados ​​de los habitantes modernos de Malasia, los malayo-polinesios, que cruzaron el Pacífico, y para los navegantes chinos que surcaban el Océano Índico (aunque comenzaron a usar brújulas magnéticas en esta época).

Pero, los viajes por mar fueron solo un aspecto de la integración de diferentes regiones.

Las rutas terrestres se estaban abriendo a través de África y Eurasia, y también en América.

No tenemos documentos escritos de los mayas del año 1000: las últimas inscripciones mayas son de alrededor de 900. Pero la evidencia arqueológica indica contacto en ese momento entre las grandes ciudades mayas en la península de Yucatán y los pueblos del suroeste de Estados Unidos, en lo que ahora Nuevo México, Utah, Arizona y Colorado.

Los mayas habían descubierto cómo procesar los granos de cacao para producir una bebida de chocolate sin azúcar que se consumía como estimulante; la evidencia arqueológica indica que el chocolate maya llegó a Nuevo México y que el turquesa de esa región se exportó a las tierras maya.

Recipiente con escena de batalla utilizado para beber una bebida de élite hecha de granos de cacao, 600-900 d.C.
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Recipiente con escena de batalla utilizado para beber una bebida de élite hecha de granos de cacao, 600-900 d.C.

Los europeos de finales del siglo XV y XVI no crearon las grandes redes comerciales desde cero, sino que aprovecharon las existentes.

Ya en 1000, las rutas comerciales abarcaban América del Norte, algunas conectadas con la región andina.

Cuando Colón llegó al Caribe en su cuarto viaje en 1502, su expedición encontró una enorme canoa comercial maya, descrita por su hijo como tan grande como una galera (quizás de 20 metros de largo), cargada de mercancías que circulaban entre México y el islas del Caribe.

Aproximadamente al mismo tiempo, los portugueses accedieron a una red similar que ya estaba funcionando en África occidental.

El poder de la religión

Junto con el comercio de bienes, las ideologías y las religiones viajaban entre continentes en un momento en que lo que ahora llamamos las "religiones mundiales" ganaron fuerza.

El islam, el catolicismo y el cristianismo ortodoxo, el hinduismo y el budismo apelaron de diversas maneras a los gobernantes de países más pequeños cuyo objetivo era consolidar el poder, habiendo despachado rivales y ganado batallas clave.

Frecuentemente elegían adoptar una u otra de las grandes religiones para aliarse con una potencia extranjera.

Santa Sofía en el atardecer
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Santa Sofía, una construcción sin precedentes en la historia humana, convenció al príncipe Vladimir de escoger la ortodoxia oriental como religión para su reino.

El ejemplo del gran príncipe Vladimir, gobernante de los Kievan Rus, un reino que abarcaba gran parte de Europa del Este y se extendía hasta la Rusia moderna, lo ilustra.

En 987, gobernaba a un pueblo eslavo que adoraba a las deidades locales. Habiendo llegado al poder a través de una serie de eventos complicados (incluyendo matar a un medio hermano), reconoció la necesidad de encontrar un pegamento para mantener a su gente unida, y envió misiones de investigación a sus vecinos para aprender sobre el catolicismo romano, la ortodoxia oriental y el islam.

Sopesando los pros y los contras de cada uno, decidió adoptar la ortodoxia oriental, al parecer gracias a la descripción de sus enviados de un edificio monumental, probablemente la iglesia de Santa Sofía en Constantinopla (ahora Estambul), una maravilla tecnológica comparable a las maravillas arquitectónicas de hoy.

Vladimir reconoció la fuerza del imperio bizantino, su vecino más poderoso. Ese tipo de decisión pragmática, más que espiritual, basada en la necesidad de consolidar el poder, era la norma, con consecuencias duraderas y de largo alcance.

Competencia

Con el comercio internacional llegó la competencia, del tipo que hoy asociamos con la globalización.

La evidencia arqueológica de los naufragios muestra que la cerámica china, que se producía por miles en grandes centros de fabricación, también se enviaba al extranjero en grandes cantidades.

Dos vasijas excavadas en la ciudad iraní de Shush, el sitio de la antigua Susa, demuestran el impacto de este comercio. Al examinar el color de la arcilla y el esmalte utilizado, los historiadores de arte han determinado que una de las piezas es una exportación china y la otra una copia local.

Vasija de celadón china del siglo X
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Nadie podía lograr una calidad similar a la de las cerámicas de celadón chinas.

El ejemplo producido localmente no es tan avanzado como la pieza china.

Esas piezas de cerámica de celadón chino pueden ser casi translúcidas, con un color que varía desde un blanco brillante hasta un verde azulado, y eran los iPhones de su época: de alta tecnología y deseadas por todos.

Horneados a una temperatura extremadamente alta, eran muy duros, con esmalte que se derretía en vidrio y eran muy fáciles de limpiar.

La comparación de esas dos vasijas muestra que los alfareros en China y Oriente Medio estaban compitiendo por la cuota de mercado, y que estos últimos no tenían un producto tan bueno.

Como resultado, se ha encontrado un sorprendente número de cerámicas chinas tan lejos como en la costa este de África, donde esperarías encontrar principalmente vasijas de Medio Oriente.

Mapa del mundo del siglo X
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El mundo en el siglo X: plano y rodeado por un océano.

Así como los comerciantes transportaban bienes a grandes distancias, también transportaban esclavos.

La continua demanda de esclavos en Constantinopla (Estambul moderna), Bagdad, El Cairo y otras ciudades resultó en el movimiento forzado de más de diez millones de personas de África, Europa oriental y Asia central, cientos de años antes de que comenzara la trata transatlántica de esclavos.

De hecho, tantos esclavos fueron transportados desde el este de Europa que la palabra inglesa slave se deriva del eslavo.

Una nueva visión

La tecnología está remodelando nuestra comprensión de la historia.

Sabemos acerca de la exportación de chocolate maya al cañón Chaco en el Nuevo México moderno, por ejemplo, a partir del análisis químico de residuos en cerámica, un tipo de análisis que no era posible hace 50 años.

Gracias a descubrimientos similares estamos aprendiendo cómo evolucionó la globalización y dándonos cuenta de que el mundo ha estado lidiando con este tipo de asuntos durante mucho más tiempo de lo que se pensaba.

Hoy en día, los movimientos antiglobalización están activos en varias partes del mundo, pero el resentimiento contra los comerciantes extranjeros que se benefician a expensas de la población local no es nuevo.

Block G20
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Las protestas contra la globalización tienen una larga historia.

A fines del siglo IX, los comerciantes extranjeros en Cantón, China fueron atacados, y decenas de miles de árabes y persas fueron masacrados. En 996, los residentes de El Cairo se amotinaron en protesta contra los comerciantes italianos, un fenómeno repetido en Constantinopla con la 'masacre de los latinos' (italianos) en 1182.

De 1000 para 2020

¿Qué lecciones podemos extraer de esta visión novedosa del año 1000?

Ciertamente, las consecuencias de varias acciones son instructivas.

Hay relatos que hablan de algunos exploradores nórdicos que, al encontrarse con la gente local en el Canadá de hoy en ese momento, los mataron sin siquiera hablar con ellos. Otros trataron de comunicarse, a pesar de no compartir un idioma común, e intentaron comerciar.

No hay duda de que aquellos que trataron de aprender acerca de los demás y llegar a un acuerdo con ellos prosperaron más que aquellos que actuaron de manera defensiva o agresiva.

Es cierto que la globalización no benefició a todos los que la experimentaron. Pero a aquellos que mantuvieron una actitud abierta frente a lo desconocido les fue mucho mejor que aquellos que rechazaron algo nuevo.

Eso fue cierto en el año 1000, y es igual de cierto hoy.

vigilante conversando con un "fantasma"

En la grabación se aprecia al hombre conversando con alguien más pero no había absolutamente nadie en las escenas registradas.

El hecho se ha vuelto viral en redes sociales.



En redes sociales se ha convertido viral un suceso paranormal ocurrido en un centro de trabajo. Tal como se pudo registrar en las cámaras de seguridad, un vigilante se encontraba de turno en su centro de labores mientras conversaba aparentemente con alguien. Todo parecía normal, hasta que vendría el susto de su vida. 

Según contó su compañero que pudo grabar este momento tétrico, el hombre choca los puños con alguien más. Tras apreciar este momento de confusión, la persona llama rápidamente al vigilante para preguntarle que estaba ocurriendo. 

Su compañero, confiado, le responde que se encontraba conversando con el señor de limpieza. Sin embargo, el ambiente se lleno de escalofríos luego de que su acompañante le informara que su amigo -el encargado de limpieza- había fallecido un día antes.


La noticia lo dejó tan impactado al señor que lo hizo levantar de su silla para dirigirse a otro lugar. Los hechos ocurrieron en un centro comercial de Bucaramanga, Colombia

lunes, 26 de octubre de 2020

una extraña aparición hizo movilizar a cerca de 70 policías

 El viernes 25 de noviembre de 2002, una extraña aparición hizo movilizar a cerca de 70 policías y a uniformados de la empresa de vigilancia, a las instalaciones del Palacio de Justicia de Bucaramanga. Se hablaba de la presencia de un hombre al que no lo asustaban ni las balas.



Eran las 9:00 de la noche cuando Raúl, el centinela, quien pertenecía a la empresa de vigilancia, a través de las pantallas de las cámaras de seguridad, notó la presencia de un hombre de pantalón blanco y camisa oscura que se paseaba a sus anchas por el primer piso, a pesar de que según el reporte recibido, dentro del Palacio de Justicia no había ya algún funcionario.

Por el radio, Daniel, otro de los guardas de seguridad le aseguraba a Raúl que no había nadie, pero ese ser extraño seguía apareciendo en las pantallas del circuito cerrado de televisión.

Preocupado quizá porque alguien hubiera burlado la seguridad y pretendiera hacer algo en aquel lugar donde se maneja documentación delicada, Daniel desenfundó su arma de dotación y acompañado por dos policías que para entonces secundaban la vigilancia, procedieron a hacer un barrido por el piso. Raúl se les unió a la búsqueda.

“Llegué al primer piso por los lados de la cafetería. El tipo se saltó una malla que pusieron para separar la nueva construcción. Le dije alto, pero no hizo caso. Lo seguimos, pero no lo encontramos, se había perdido...”, dijo para entonces Daniel.


No habían pasado 15 minutos cuando el extraño hombre de pantalón blanco apareció de nuevo, Daniel lo vio a menos de 40 metros, pero esta vez, ya no en el primero, sino en el piso cuatro.

Le gritó que se detuviera pero el ‘intruso’ no acató el llamado por lo que Daniel disparó dos veces. “Pese a los disparos, el hombre siguió caminado normal. Como si no le importara. El agente de Policía estaba en el tercer piso, le grité que el tipo iba para allá, pero no lo vio. Pese a los tiros, a ese tipo no se le daba nada...”.

No era normal, a aquel hombre parecía no asustarlo nada. Vigilantes y Policía encendieron luces pero ni rastros a pesar de que la búsqueda se prolongó por casi una hora. Su imagen tampoco la percibían por las cámaras.

Ante la situación, tanto vigilantes como policías regresaron a sus puestos, hablaron entonces de extrañas apariciones de las que habían sido testigos durante sus horas de vigilia. Pasaron varias horas antes de que en la madrugada, el extraño apareciera de nuevo. Faltaban 20 para la 1:00 a. m. cuando al fondo del piso tres se volvió a dibujar la figura masculina vestida de pantalón blanco y camisa oscura.

“¡Quieto!”, le gritó Daniel quizá ya con el miedo de estar ante la presencia de un fantasma. Disparó de nuevo dos veces pero el intruso no se inmutó.

“Lo seguí, pero se perdió. Nos preocupó que volviera a aparecer. Uno tiene que estar pendiente de la seguridad del Palacio de Justicia. Era el mismo hombre. Tenía la camisa oscura, como gris y el pantalón blanco. Era de piel morena y de contextura gruesa...”.La situación de alarma ante la posibilidad de que alguien hubiera ingresado sin permiso al Palacio de Justicia, hizo que unos 70 policías en patrullas y motos, arribaran al edificio judicial.

Prendieron las luces y se revisaron todos los rincones del edificio. Todas las puertas. Todas las ventanas, el parqueadero y hasta el techo. No se encontró nada.

“Yo nunca había visto tanta Policía, al final se fueron sin encontrar nada...”, explicó Daniel, quien asegura que tres noches después vio a un hombre parado en el tercer piso.

“Era de madrugada. No había nadie. Primero escuché como los tacones de una mujer bajando las escaleras. Subí de una. Yo no le tengo miedo a eso de los espantos, y encontré al tipo. Era de piel blanca, fornido, cuando me acerco, se mete en la pared. Es la verdad, no voy a estar diciendo mentiras, menos en el trabajo de vigilante...”.